TRUMP CUMPLE: EL FIN DEL CUENTO CHINO

El retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París
TRUMP CUMPLE: EL FIN DEL CUENTO CHINO
Horacio Fazio*
Cumpliendo con su promesa electoral, el presidente Trump decretó la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París de diciembre de 2015 cuyo objetivo principal era prometer reducir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero a fin de que en 2100 el aumento de la temperatura media mundial no superase los 2° centígrados respecto a los niveles preindustriales, siendo que hoy ya subió 1° C. Trump desoyó las presiones para no retirarse del Acuerdo de París del Papa Francisco –quien argumentó a favor de controlar el Cambio Climático en su encíclica Laudato Sí- así como de las Naciones Unidas, de la Unión Europea e incluso de las propias corporaciones más contaminantes del mundo como Exxon, General Electric y Chevron. La decisión de Trump se enmarca en la tradición republicana estadounidense en línea con el argumento dado en 2003 por el entonces presidente Bush hijo quien sostuvo que el estilo de vida norteamericano no era negociable. El Acuerdo de París no es de cumplimiento obligatorio para los países firmantes sino una mera promesa de compromiso de reducción de las emisiones contaminantes. Estados Unidos se había comprometido a reducir sus emisiones un 27% para 2025, respecto a los niveles de 2005. Aunque no vinculante, el Acuerdo significó por lo menos un avance en el camino correcto para controlar las causas que generan el Cambio Climático de acuerdo al consenso prácticamente unánime de la comunidad científica internacional y que Trump considera un cuento chino. Pero hay que reconocerle a Trump que dice la verdad cuando se pregunta ¿India y China pueden duplicar su producción de carbón, pero nosotros no? Justamente en este punto reside la controversia. Trump, como vocero de una ideología extremadamente conservadora no reconoce la desigual responsabilidad de los países respecto a controlar hoy las emisiones que generan el Cambio Climático. Esta responsabilidad surge de la historia de las emisiones contaminantes en la que los países hoy desarrollados usufructuaron los recursos naturales limitados de un planeta finito. Visto así, Estados Unidos, por lejos, has sido hasta hoy el país más contaminador del mundo. Y con Trump quiere seguir siéndolo al no reconocer los derechos de China, India y el resto del mundo en desarrollo a completar su proceso de crecimiento necesario que inevitablemente producirá emisiones contaminantes adicionales. Trump, exponente -si los hay- de los más ricos materialmente del mundo, expone con claridad la relación entre desigualdad y contaminación, en este caso, las emisiones de gases de efecto invernadero que originan el Cambio Climático. En efecto, solo el 10% de las personas más ricas del mundo son responsables de la mitad de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, principal gas de invernadero, el 30% más rico ya son responsables del 80%, mientras que el resto, el 70% de la población mundial -protagonistas del cuento chino trumpioso- son solo responsables de la quinta parte de las emisiones.
*economista y doctor en filosofía; autor de Economía, Ética y Ambiente, editorial EUDEBA. Director Ejecutivo de la Fundación de Estudios Avanzados de Buenos Aires (FUNDABAIRES)

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